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#FanficThursday: Seven Deadly Sins – “En tiempos de paz” (Capítulo 16)

Capítulo 16 — La visita de Jericho

Casi 6 meses después…

thesevendeadlysins | Explore Tumblr Posts and Blogs | Tumgir

El caballo jadeaba de forma sonora cuando Jericho, tras más de cuarenta kilómetros, por fin llegó a la linde del nuevo Bosque del Rey Hada. 

—¡Jericho! ¡Espera!

Tras bajar de un salto de la montura, la joven se giró de la misma manera; por un instante, había olvidado que tenía compañía.

—¡Puora! —exclamó, antes de recoger a la pequeña hada entre sus manos—. ¡Perdona, casi se me olvida que venías conmigo!

—Sí, ya me he dado cuenta —rezongó la otra criatura, poniéndose en pie a duras penas sobre los dedos de la muchacha—. Pero, ¡galopa con más calma, mujer! ¡Que está cerca, pero no va a soltarlo hoy!

El caballero sagrado hizo una mueca mordaz.

—Y eso lo sabe un hada canija como tú, ¿por qué…?

Puora se enfurruñó.

—¡Pues no me lo preguntes a mí! ¡Pregúntaselo a ellos!

Jericho, al escuchar aquella mención, reprimió un escalofrío. Sí que era cierto que hacía tiempo que su aparente obsesión por Ban se había diluido hasta quedar en un franco cariño, algo que él parecía devolverle sin esfuerzo. 

«Su hermana pequeña», recordó Jericho con cierta diversión. 

Sin embargo, aún había un fondo en su alma que saltaba como un resorte ante la mención de Ban y Elaine como un todo. Y el joven soldado no estaba seguro de si iba a desaparecer algún día… 

«Mantén tus pensamientos a raya», se recomendó entonces en silencio. «Ella puede oírte». 

A pesar de todo, Jericho tenía que admitir que había terminado cogiendo cariño a aquella hada risueña e inocente, sobre todo durante el tiempo que ambas casi convivieron en Liones. Las bromas, los intercambios de ropa… La peor parte, quizá, había sido ver cómo Ban se desvivía por ella a cada instante sin atender a nada más. Sin embargo, Jericho había entrenado su espíritu para que esos celos se convirtieran, poco a poco, en simple y sana envidia por verlos tan felices juntos.

—¡Rey Ban! ¡Lady Elaine! —voceó Puora entonces, haciendo volver a Jericho a la realidad. Sin apenas darse cuenta, ya habían llegado a la altura de las primeras raíces del Árbol Sagrado. Habían dejado el caballo en la linde, sabiendo que estaría seguro, antes de adentrarse a pie entre los árboles. Con un suspiro, Jericho pensó en la primera vez que había estado allí, como cada vez que volvía a ver a la feliz pareja. Cómo habían cambiado las cosas desde entonces…—. ¡La he encontrado! ¡Está aquí!

«Maldito bicho. Que no soy un objeto decorativo…», refunfuñó la muchacha tras la espalda de Puora, antes de que su gesto se tornara en una amplia sonrisa cuando vio asomar una conocida cabellera pálida y encrespada sobre una rama situada a casi diez metros de altura.

—¡Jericho! ¡Caramba, sí que sois rápidos! —exclamó Ban, jovial, al tiempo que descendía con agilidad hasta el suelo.

—¡Ja! Ni que no me conocieras —manifestó Jericho, siguiendo su tono, antes de que los dos amigos se fundieran en un cálido y fraternal abrazo—. Hola, Ban.

—Hola —repuso él, antes de apartarse para observarla—. Cuánto tiempo. Estás… distinta.

Jericho alzó una ceja, socarrona; aunque tampoco pudo evitar enrojecer por costumbre ante un cumplido de Ban.

—¿En serio? ¿En qué?

Ban pareció meditarlo antes de encogerse de hombros y encaminarse de nuevo hacia el árbol.

—No sé. ¿Más mayor, quizá?

—¡Oye!

El humano se rio. Jericho, tras unos segundos, lo coreó por lo bajo. Si había algo a lo que Ban no podía resistirse, eso era a hacerla rabiar.

—Te vas a enterar un día… —rechinó, sin acritud, mientras seguía el ascenso de Ban por el tronco del árbol. 

Como habitante del lugar, el enorme humano ya parecía haberse aprendido de memoria todos los nudos y ramas del Árbol para poder ascender. ¿O era acaso cierta la sensación de que el tronco se movía de vez en cuando para auparlos? Jericho sacudió la cabeza, sabiendo que no tenía respuesta para ello. Y, de hecho, su mente abandonó del todo cualquier pensamiento en cuanto Ban saltó a un nuevo saliente de ramaje más amplio, tendió una mano a Jericho para ayudarla a subir y esta, al hacerlo, vio un espectáculo que no esperaba. Elaine giró la cabeza al verlos aparecer y sonrió.

Estaba casi más hermosa de lo que Jericho la recordaba. El pelo suelto y rubio seguía cayendo entre las alas amarillas y blancas, ahora plegadas a un lado. El hada se encontraba tendida de medio lado sobre una mullida almohada de flores silvestres, vestida con una pieza única palabra de honor que le llegaba casi hasta los pies. Sus manos se apoyaban con delicadeza en el abultado vientre, acariciando la tela como por impulso. Puora tenía razón: no podía faltarle demasiado para dar a luz. Y, aun así, Jericho sintió una nueva punzada de celos irrefrenables: ¿cómo podía sentarle tan bien el embarazo?

«Sería la envidia de cualquier mujer humana de Britania, por todos los…»

—¡Jericho! ¡Ya has llegado! —la saludó Elaine, claramente feliz de verla—. Espero que no hayas tenido problemas para venir…

La humana, aún sumida en aquella extraña ensoñación, tuvo que sacudir la cabeza con fuerza para volver a la realidad antes de responder.

—¿Qué? ¡No, qué va! He venido a caballo, así que sin problema. ¡Estaba aquí en un periquete!

Elaine sonrió, antes de cruzar una mirada significativa con Ban.

—Bueno, ¿hacemos las presentaciones? —bromeó este, empujando a Jericho con levedad hacia delante.

Esta, intentando pisar con el mayor cuidado aquel idílico manto de florecillas, obedeció hasta llegar a sentarse junto a Elaine.

«Está enorme», pensó la humana, sin poder reprimirlo. 

Para su mayor vergüenza, el hada se rio de inmediato, aunque no se estaba burlando de ella ni por asomo. Sólo le hacía gracia la claridad de aquel pensamiento.

—Lo cierto es que parece que fue ayer cuando nos lo dijeron, ¿verdad, Ban?

—Sí, desde luego —se rio el humano a su vez, recostándose casi en paralelo a las dos chicas—. Y yo que pensaba que es que querían envenenarte o algo así…

Elaine hizo un mohín divertido con la nariz.

—El pobre doctor Dana nunca tuvo mala intención, Ban. ¡No seas tan malpensado!

—¿El doctor Dana? —inquirió entonces Jericho sin poder contenerse, antes de que su mirada se cruzara sin remedio con la de Ban. Aquel nombre no solo le traía recuerdos a la oficial de pelo violeta—. ¿Fue… él quién os lo dijo?

Despacio, Ban asintió sin despegar la vista de ella, aunque su mente parecía estar lejos de allí en ese instante. Quizá, pensaba Jericho, en su funesta relación en la prisión de Baste…

—Aterrizamos en su casa de casualidad mientras viajábamos —explicó él, como si no hubiera estado rumiando negros pensamientos hasta un segundo antes—. Y…—De golpe, la expresión del humano cambió al desviar la vista y tomar una de las manos de Elaine entre las suyas—. Lo cierto es que jamás pensamos que fuese posible.

Jericho imitó su gesto afirmativo, reflexionando.

—No debe ser muy común lo de tener un hijo de humano y hada, ¿verdad? —aventuró con suavidad.

La pareja negó al mismo tiempo.

—Pero creo que esto no lo cambiaría por nada —afirmó Elaine, claramente emocionada—. Es como un sueño hecho realidad.

Jericho se emocionó sin poder evitarlo.

—Pues…  Cuenta conmigo para que pueda ser real de verdad, ¿de acuerdo?

Ban la miró de reojo con una ceja levantada.

—¿Estás segura, Jericho? Puede ser muy duro vivir aquí para una humana…

A lo que la joven, ufana e ignorando su pulla, replicó:

—Créeme, Ban. Nadie me va a mover de este Bosque hasta que Elaine dé a luz. Y no hay más que hablar.

2 comentarios sobre “#FanficThursday: Seven Deadly Sins – “En tiempos de paz” (Capítulo 16)

  1. La Jericho de aquí es una mujer madura sinceramente. Se ha visto que dejo atrás toda esa época donde podría no ser tan querida para ser apreciada aquí y, aunque todavía tiene que trabajar sus emociones, va por buen camino.

    Qué te digo, ha sido un buen capítulo sinceramente. Es la autentica continuación del manga por lo tan apegado a los personajes que es. Sin duda, hermoso.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola! Muchas gracias por comentar. Lo cierto es que sí vemos aquí a una Jericho que nada tiene que ver con la de la segunda temporada. En efecto, pretendía ser una continuación del capítulo 345 del manga, más o menos ^^ ¡Gracias mil y un abrazo grande!

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